Bola de fuego con halo

Bola de fuego con halo

Los halos son fenómenos muy bellos que se producen cuando la luz de un astro refracta a través de cristales de hielo en suspensión en la alta atmósfera. Un halo consiste en una especie de arcoíris circular centrado en la fuente luminosa que lo produce.  Suelen acontecer en condiciones de calima, neblina o nubes altas débiles. El halo solar que encabeza este artículo fue captado por nuestra socia Blanca Troughton. En la práctica totalidad de las ocasiones los causantes de halos son el Sol o la Luna, ya que es necesario mucho contraste con el brillo del fondo del cielo para que se hagan visibles.

Sin embargo, el vídeo de abajo muestra cómo una enorme bola de fuego produce un halo en los cielos de Nueva Zelanda que dura unas décimas de segundo.  Fue grabado por una de las cámaras de todo el cielo del observatorio BOOTES-3 (IAA/CSIC/NIWA) que vigila desde allí la entrada de meteoros en la atmósfera. El suceso es tan inusual y sorprendente que merece la pena aislar fotogramas sueltos.

El de abajo muestra el halo perfectamente formado alrededor de la explosión de la bola de fuego y que engloba a la Luna como segundo círculo (más pequeño) en la imagen.

Por desgracia, tanto la Luna como la deflagración saturan, esto es, superan el máximo de energía capaz de medirse en el chip de la cámara, lo que nos ha imposibilitado un cálculo exacto de la magnitud de la bola de fuego. No obstante, comparando las áreas circulares saturadas concluímos con que la explosión superó  varias veces el brillo de la Luna, que en ese momento tenía magnitud -11.4. Tuvo incluso que oírse un estallido a centenares de quilómetros.

Además, la estela dejada por el meteoroide se mantuvo visible a través de las nubes durante más de 2 segundos, algo también extraordinario.

Eso nos permitió al menos establecer la trayectoria aparente en la bóveda celeste, la cual no pasaba próxima a ninguno de los radiantes de las lluvias de estrellas activas en estas fechas (a 9º.3 del Antihelio y 17º.5 de las Alfa-Capricórnidas), por lo que se trataba de un “meteoro esporádico”.

 

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