Una Perseida, dos esporádicos y una nave que explota

Las cámaras de la Red de Seguimiento de Bólidos y Meteoros de la Sociedad Malagueña de Astronomía y de la Red Global BOOTES han tenido una noche muy movida. A las 22:07 T.U (00:27 hora local del día 26) se registraba una Perseida que recorrió el oeste de la provincia de Jaén desde 108Km de altitud a una velocidad superior a los 205.000 Km/h. El bólido desapareció a 80Km de altura sobre la vertical de Baena.

El siguiente vídeo fue grabado desde la estación del Observatorio Astronómico del Torcal.

Poco después, a las 22:23 T.U., otro bólido esporádico se desintegró en el Atlántico a 170 km al Sur de la costa portuguesa.

Y de nuevo, a las 23:25, las cámaras de BOOTES-2 (Algarrobo, IHSM-UMA-CSIC) y el OAT detectaron un nuevo  meteoro no asociado a ninguna lluvia activa.

Este último voló a muy baja velocidad, casi en el límite inferior teórico, a solo 57.600Km/h, por lo que, pese a que duró casi dos segundos (algo inusual), solo recorrió una trayectoria de 25 Km, también por la provincia de Córdoba, entre Benamejí y Lucena.

De los tres se ha podido medir su velocidad y, por consiguiente, su masa fotométrica y órbita de procedencia.

Y por si fuera poco para la noche, desde la estación BOOTES-1 en El Arenosillo (Huelva), también se grababa el despegue e inesperado final de la nave Stratos III, diseñado por alumnos de la Universidad Técnica de Delft.

La imagen de abajo fue recogida por la cámara CASANDRA-1 de BOOTES-1. La imagen de portada de este artículo es un detalle en el que ve la explosión final. Un vídeo grabado por el Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA) puede verse aquí.

Meteoro se desintegra frente a la costa SUR de Almería

Los dispositivos de vigilancia la Red de Estaciones de la Sociedad Malagueña de Astronomía y de la Red Global BOOTES han captado un bólido esta madrugada a las 04:20 hora local. La imagen de portada corresponde a la cámara CASANDRA-2 (IAA/CSIC/UMA) situada en Algarrobo (Málaga). El vídeo de abajo fue generado por el software de detección escrito por la SMA.

Consta de 3 fotogramas, el anterior y el posterior al de la detección y el de la propia detección en el que el software la enmarca en un cuadrado amarillo.

Por desgracia no fue grabado por ninguna de nuestras cámaras de vídeo, lo que nos ha impedido estimar su velocidad y, por consiguiente, su órbita de procedencia, su brillo absoluto y su masa. No obstante, con la información obtenida, los programas redactados por el grupo de Meteoros de la Sociedad Malagueña de Astronomía han reconstruido la trayectoria atmosférica.

En concreto, el fragmento de material extraterrestre recorrió 75 Km descendiendo desde los 80Km de altitud hasta tan solo 28Km sobre el Mar de Alborán.

 

Bola de fuego con halo

Los halos son fenómenos muy bellos que se producen cuando la luz de un astro refracta a través de cristales de hielo en suspensión en la alta atmósfera. Un halo consiste en una especie de arcoíris circular centrado en la fuente luminosa que lo produce.  Suelen acontecer en condiciones de calima, neblina o nubes altas débiles. El halo solar que encabeza este artículo fue captado por nuestra socia Blanca Troughton. En la práctica totalidad de las ocasiones los causantes de halos son el Sol o la Luna, ya que es necesario mucho contraste con el brillo del fondo del cielo para que se hagan visibles.

Sin embargo, el vídeo de abajo muestra cómo una enorme bola de fuego produce un halo en los cielos de Nueva Zelanda que dura unas décimas de segundo.  Fue grabado por una de las cámaras de todo el cielo del observatorio BOOTES-3 (IAA/CSIC/NIWA) que vigila desde allí la entrada de meteoros en la atmósfera. El suceso es tan inusual y sorprendente que merece la pena aislar fotogramas sueltos.

El de abajo muestra el halo perfectamente formado alrededor de la explosión de la bola de fuego y que engloba a la Luna como segundo círculo (más pequeño) en la imagen.

Por desgracia, tanto la Luna como la deflagración saturan, esto es, superan el máximo de energía capaz de medirse en el chip de la cámara, lo que nos ha imposibilitado un cálculo exacto de la magnitud de la bola de fuego. No obstante, comparando las áreas circulares saturadas concluímos con que la explosión superó  varias veces el brillo de la Luna, que en ese momento tenía magnitud -11.4. Tuvo incluso que oírse un estallido a centenares de quilómetros.

Además, la estela dejada por el meteoroide se mantuvo visible a través de las nubes durante más de 2 segundos, algo también extraordinario.

Eso nos permitió al menos establecer la trayectoria aparente en la bóveda celeste, la cual no pasaba próxima a ninguno de los radiantes de las lluvias de estrellas activas en estas fechas (a 9º.3 del Antihelio y 17º.5 de las Alfa-Capricórnidas), por lo que se trataba de un “meteoro esporádico”.

 

Bólido en el Mar de Alborán

En la madrugada de hoy, 7 de julio del 2018, a las 01:02 T.U. (03:02 hora local), las cámaras de la Red de Seguimiento de Meteoros de la Sociedad Malagueña de Astronomía (SMA) y de la Red Global BOOTES (IAA/CSIC) han registrado la entrada en la atmósfera de un bólido que se ha desintegrado sobre el Mar de Alborán.

El meteoroide comenzó a manifestarse a 108 Km de altitud, recorrió 33 Km en dirección hacia el levante de la costa gaditana desapareciendo de las cámaras a 87 Km de altura tras una brillante explosión. La imagen de portada corresponde a la tomada por CASANDRA-1, en Mazagón, Huelva. En el vídeo de abajo, que fue filmado desde el Observatorio Astronómico del Torcal, aparece en la parte superior izquierda, junto al planeta Marte.

Los resultados obtenidos a partir de las observaciones indican que el bólido llegó a la magnitud absoluta -5.5 (con un error de 0.5 magnitudes). Para que el lector se haga una idea, en estas fechas el objeto más brillante que se ve hacia el Oeste al anochecer es el planeta Venus, con magnitud -4. Esto significa que este fenómeno luminoso de las 01:02 brilló al menos tres veces más que Venus.

La masa estimada oscila entre 4 y 5 gramos. El cálculo de la órbita sugiere que el cuerpo del que procede sea un cometa, debido a los altos valores de excentricidad e inclinación respecto de la órbita terrestre.